Dr Julio César G. Brambila

Nefrectomía total o parcial asistida por robot

La cirugía robótica ha experimentado un desarrollo exponencial en los últimos años en todo el mundo y se utiliza, cada vez más, en el tratamiento quirúrgico del cáncer. Uno de los campos donde ha demostrado tener ventajas más importantes sobre el abordaje clásico abierto o laparoscópico es en el tratamiento del cáncer de riñón, siendo el tratamiento preferido en los mejores centros de tratamiento del cáncer urológico del mundo.

El urólogo realiza la nefrectomía parcial operando con el robot Da Vinci a través de pequeños orificios en la piel con instrumentos muy sofisticados. Estos permiten aumentar la precisión en la disección del riñón (mayor facilidad para controlar vasos neoformados por el tumor, para realizar un clampaje selectivo de la arteria que nutre al tumor y para mover y sujetar el riñón durante la cirugía). El robot Da Vinci además, facilita el uso de ecografía intraoperatoria guiada por robot, para delimitar con precisión la localización de los tumores dentro del riñón y la utilización de fluorescencia intraoperatoria, que permite visualizar el riego sanguíneo de los tejidos y valorar si el clampaje selectivo de una rama de la arteria renal es suficiente para acometer la extirpación del tumor con seguridad.

Tras la extirpación del tumor, el Robot Da Vinci permite al urólogo reconstruir el riñón en un tiempo récord (a veces tan solo 5 minutos), disminuyendo el tiempo de clampaje arterial y el tiempo en el que el riñón está sometido a falta de riego y ausencia de oxígeno, preservando mucho mejor la función renal que las técnicas convencionales.

Muchos estudios recientes han demostrado la mayor capacidad de la cirugía robótica para tratar tumores más profundos, tumores en el hilio renal (junto a los vasos sanguíneos principales del riñón), tumores que invaden la vía excretora, tumores de mayor tamaño y tumores múltiples en la población con enfermedad renal hereditaria, con una simplicidad mucho mayor que la cirugía abierta o laparoscópica convencional.

Sus grandes ventajas son:

  • Es menos invasiva, menos agresiva para el paciente.
  • Mayor comodidad para el cirujano durante la intervención
  • Mayor éxito en la extirpación completa del tumor (menor tasa de márgenes positivos) y curación del cáncer
  • Reducción en el tiempo de isquemia (falta de riego sanguíneo y aporte de oxígeno al riñón) con menor repercusión sobre la función renal total.
  • Reducción de la incidencia de complicaciones.

Pruebas previas a realizar antes de la intervención

Para la realización de una nefrectomía robótica es preciso tener un conocimiento muy profundo de las características del tumor y su relación con los vasos sanguíneos renales, la vía excretora de orina y las estructuras anatómicas circundantes. Por ello es preciso llevar a cabo pruebas de imagen que incluyen, tomografía computerizada abdominal (CT o TAC)y estudios de resonancia magnética (RMN). En muchos casos, es necesario realizar una reconstrucción 3D del riñón y el tumor para tener un conocimiento exhaustivo de la vascularización del tumor y permitir una mejor planificación de la cirugía.

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